jueves, 19 de abril de 2012

NUNCA MÁS...


Si consideramos la enseñanza de contenidos en la educación primaria y secundaria, vemos que solo recientemente comenzó a tratarse el tema del golpe militar, el genocidio, el terrorismo de estado en nuestro país.
En los últimos años hubo una necesidad de retomar la causa, el origen, la búsqueda en lo que atañe al golpe militar del año 76. Esta salida del oscurantismo del gobierno de Menem puede pensarse como un verdadero renacimiento de la idea de justicia con efecto retardado.  
Históricamente hablando, siempre se trató del poder, quién lo ejerce sobre otros posee territorios, bienes, status social. Las Naciones Unidas han regulado en parte (oficial y diplomáticamente digamos) lo que Freud llamó “pulsión de muerte” en el ser humano, este empuje por aniquilar al semejante que testimonian las guerras mundiales. Pero vemos que la famosa pulsión de muerte freudiana como un principio de descarga a cero es el pan nuestro de cada día bajo todas las formas de delincuencia y excesos que afectan los lazos sociales.
Podríamos situar algunos momentos cumbre de abusos del poder en la historia de la humanidad: la llamada colonización que desencadenó la muerte de las culturas precolombinas, el avance del Ku Klux Klan,  el genocidio impulsado por A. Hitler, el golpe militar como terrorismo de estado en la Argentina. Pero ¿que se quiere decir cuando se dice “nunca más”?.
Nunca más el abuso por parte del estado, nunca más la expropiación de libertad, nunca más el sometimiento a ideales ajenos, nunca más el silencio, nunca más la tolerancia frente a lo inadmisible para vivir en sociedad, nunca más la eliminación de lo diferente, pero fundamental: nunca más la repetición.
Esto resulta fundamental en el trabajo de todo psicoanalista, se trata de que el paciente deje de repetir. Se intenta apuntalar el recuerdo y la elaboración de aquello que retorna como repetición ciega.
Freud afirmaba en “Psicología de las masas y análisis del yo” que la psicología individual es psicología social por el hecho de que un individuo se constituye en permanente relación con los otros.
La sociedad argentina está recordando y elaborando la época oscura de los años 70 para que nunca más se repita algo igual. Todo aquello que se repite pertenece a una dialéctica del amo y el esclavo, corresponde a algún tipo de prisión física o psíquica. Muchas veces repetimos sin saberlo, creyendo que “es así” cuando en realidad la repetición señala algo que fue o que no pudo ser, pero nunca señala algo que efectivamente es. Podría decirse que todas las víctimas del golpe militar fueron subversivos?.
Ese fragmento de la historia que vuelve una y otra vez en acciones, sueños traumáticos o síntomas es algo que no encaja en la memoria.
A veces escuchamos cierto anhelo social de volver a la cacería de brujas, quemar a todos los delincuentes, matar a los asesinos, violar a los violadores… pero vemos que nunca se trata de venganza sino de memoria, justicia y verdad.
En conclusión, decir “nunca más” es comprender que nadie tiene el poder de arruinarnos la vida a menos que se lo otorguemos. Al final descubrimos que el silencio es una forma de sometimiento que es necesario dejar de elegir para encontrarse con la verdad.